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Entrevista a la Dra. Marisol Lamprea

"Entrevista a la Dra. Marisol Lamprea"

Psicóloga por la Universidad Católica de Colombia, con maestría y doctorado en Psicobiología de la Universidad de Sao Paulo, trabaja en el grupo interdisciplinario “Neurofisiología Comportamental” en la Universidad Nacional de Colombia desde 2003. Se dedica a la investigación sobre los efectos del estrés en el aprendizaje y la memoria usando modelos experimentales.

También es docente en esta misma universidad, y se encuentra a cargo de cursos básicos y avanzados de neurociencia a nivel de grado, posgrado y maestría.

1) ¿Por qué decidiste hacerte científica?

Estas decisiones son difíciles de definir… He de decir que siempre fui una niña muy curiosa, me interesaba todo lo que me rodeaba y en especial por qué la gente hacía lo que hacía y con qué fin. Me llamaba la atención que la gente a veces no actuara como yo esperaba o que no hubiera una manera definida de hacer las cosas, me fascinaba buscar explicación a la conducta de los demás. 

Esta curiosidad me llevó al campo de la psicología que en Colombia tiene una inclinación principalmente profesional. Sin embargo, a día de hoy aún existe un grupo importante de investigadores que se dedican a la psicología como ciencia básica y en el que encontré mi inspiración para formarme como científica en el ámbito de las neurociencias. Diría que, en definitiva, fue la carrera de psicología la que me abrió el paso al mundo de la investigación.

2) ¿Tuviste algún modelo en particular que te motivara en esta decisión?

Sí, primeramente he de decir que tuve como un referente muy temprano a Carl Sagan. Me apasionaban su curiosidad incesante y su búsqueda metódica de respuestas. Cuando comencé a saber de él, yo aún era muy pequeña, pero me entusiasmaba ver la sistematicidad con que él planteaba un problema y los científicos trataban de resolverlo. Su figura fue desde luego muy inspiradora desde bien temprano en mi carrera.

Más adelante, otras profesoras e investigadoras con las que tuve oportunidad de trabajar en el posgrado fueron también una inspiración. En particular Elaine Del Bel, con la que aún mantengo contacto, una mujer muy brillante que llegó muy pronto a ejercer como profesora y que tenía una carrera importante en Brasil. Ella fue también un modelo relevante para mí. 

Bueno, y por supuesto he de mencionar como un gran apoyo y figura a Silvio Morato, mi director de tesis que es sin lugar a dudas un ser humano excepcional.

3) ¿Has encontrado grandes obstáculos en tu carrera? De ser así, ¿cuáles?

La principal dificultad con la que tuve que lidiar al comienzo de mi formación fue financiera. En Colombia, los apoyos para investigación son escasísimos, y aún menores para formación de posgrado. En el momento en que me decidí a hacer una maestría no existían posgrado de neurociencia en Colombia, por lo que tuve que movilizarme a Brasil donde recibí el apoyo económico del gobierno brasileño para continuar mis estudios. Fue difícil pero no fue imposible.

4) ¿Has tenido alguna vez que enfrentarte a algún tipo de prejuicios a lo largo de tu carrera por parte de compañeros o superiores por tu género?

Desde el entorno personal nunca he percibido ninguna discriminación o menor oportunidad que mis colegas de carrera, al menos en los contextos en los que me he movido. Sin embargo, me considero una persona bastante fuerte y que no tiende a victimizarse con facilidad, por lo que puede que ignorara este tipo de obstáculos o simplemente no los viera. A la hora de publicar sí he podido percibir cierta incredulidad o sesgo por el hecho de ser latina y por el hecho de que el estudio de las neurociencias no tiene larga tradición en mi país. Pero como mujer nunca hasta el momento he recibido un trato diferente.

Pero lo que sí he podido percibir es que la situación cambia cuando decides tener una familia social. El mundo académico no entiende los tiempos de las mujeres, y esto se convierte en un problema a nivel cultural y social. En mi caso me encuentro en una universidad que no posee una alta exigencia académica, pero sé que otras colegas en países más competitivos tienen una exigencia mínima de productividad en papers, en direcciones de tesis y muchos otros proyectos. Y cuando esto se junta con la maternidad puede suponer un gran problema. 

Personalmente, yo pude dedicar tiempo suficiente al cuidado de mi hija cuando nació y me puedo considerar muy afortunada. Pero este lujo no es algo que muchas mujeres se puedan permitir en otros lugares del mundo. Y es que no existen criterios selectivos o criterios distintos de la evaluación de la producción de la mujer cuando está cuidando o criando a sus hijos. Para los hombres tampoco por supuesto, pero es que en el caso de las mujeres tampoco se tiene en cuenta el periodo del embarazo o el posparto, meses de vital importancia en el papel como madres, pero que también hacen que nuestra productividad en muchos casos caiga en picado. Y este tipo de cosas no son tomadas en cuenta en las evaluaciones que se hacen de producción.

De este modo, el crear una familia a veces puede suponer un gran reto y un conflicto importante. Se junta la dificultad de lidiar con toda la demanda que supone la productividad a nivel académico y todos los requerimientos y cuidados básicos que necesita un recién nacido.Personalmente creo que debe de haber una manera de llegar a un equilibrio que apoye a las mujeres a continuar con su vida como madres sin tener que sacrificar su carrera o trayectoria profesional.

Entrevista realizada por Sara Obeso Díaz

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